miércoles, 7 de febrero de 2018

Eva, el tren más inteligente que el ministro

AgitProp, mentiras y memeces

AgitProp, mentiras y memeces


El ministro de Fomento ha presentado la última ocurrencia de Renfe y su gabinete, un tren ave low cost, -o sea barato, como defiende Alex Grijelmo-, aunque los eternos suplementos lo acaben haciendo parecido en precio y peor en prestaciones a sus homólogos viejunos, a bombo y platillo, apresurándose a resaltar que tiene nombre de mujer como casi todo en la patética gala de los Goyas, y que su base estará en el Prat de Llobregat, rompeolas de todas las repúblicas catalanas. Doble guiño a sectores en liza amén de dirigirse especialmente a los jóvenes, suponemos que a los que babean ante Operación Truño, Master Chef, y el nuevo concurso de la TVE del omnipresente Rajoy-Salvapantallas, dedicado a la alta costura popular, valga el oxímoron.

Pero en la imaginativa nota de prensa se señalan algunas características cuando menos exageradas o meramente propagandísticas que la realidad irá poniendo en su sitio.

- No habrá billetes y el reconocimiento de los pasajeros será biométrico. Grandes carcajadas.

- El servicio se afinará en base a las aportaciones y votaciones de los usuarios. Como Eurovisión.

- Tendrá WiFi gratuito y no se pondrán películas (menos mal porque la gran mayoría procedían del execrable Cine de Barrio). Todos y todas estarán viendo contenidos propios (o porno) en sus dispositivos. No se especifica el ancho de banda requerido para tal hazaña tecnológica.

- Dispondrá de "vagón multifuncional" en lugar de coche bar. O sea que la gente se llevará el grasiento bocata chorizo y se lo comerá en su asiento.

- Se podrá llevar mascotas. ¿Todos los pasajeros? Va a parecer el Arca de Noé más que un tren low cost.

- Contará con parking para vehículos eléctricos, que suponemos distinto (¿?) al de vehículos de combustible fósil. Lo que no dicen es si se podrán recargar los coches propulsados por energía proveniente del carbón, tan limpia ella, en ese parking especializado.

Lo que sí sabemos de antemano es que en su condición de low cost, llevará más pasajeros en el mismo espacio, de 316 actuales a 343, que viajarán apretaditos frente a mesas de seis personas, ideales para familias extensas o grupos reducidos, que no sabemos qué es peor.

Otra característica es que no te dejan en el centro de la ciudad, la gran ventaja de los trenes, sino por ejemplo en el Aeropuerto de El Prat, que queda pelín a trasmano del centro de Barcelona. Eso sí, se podrá comprar el billete de metro junto con el del EVA.

Esperemos que en Madrid el mensajero del futuro no te deje  en San Sebastian de los Reyes. Lo que podría ser todavía peor que las actuales estaciones del AVE de Guadalajara, Segovia o Zaragoza. Que ya tiene mérito.