jueves, 21 de diciembre de 2017

El aeropuerto zombi de Murcia vuelve a la vida

AENA cargará con el no muerto

AENA cargará con el aeródromo no muerto de Corvero


Le ha tocado a AENA, no había nadie más que cargara con el muerto del segundo aeropuerto de Murcia, el más zombi de una comunidad toda fallida desde su nacimiento, al calor del Tajo Segura, Polaris World, los memes sangrantes y los clubes de golf truchos de Molina de Segura. Conviene recordar que el nuevo director de AENA, García Legaz, el amigo del alma del pequeño Nicolás, es murciano.

Castellón y Ciudad Real, este último tras protagonizar un culebrón desternillante si no nos hubiera costado tanto dinero a los paganos de a pie, están cerrados. Y los de Huesca, Lleida, Salamanca, León, La Rioja, Burgos o Albacete dormitan al calor de la corrupción generada, mucha con fondos de la Unión Europea que han servido para un roto y un descosido y para engrosar los escándalos de un país que, como Grecia, vivía por encima de sus posibilidades trileras.

El actual presidente de la autonomía murciana confiesa que se van a crear muchos puestos de trabajo para familiares y allegados y que van a venir muchos turistas a comer las chacinas de la cercana fábrica de El Pozo, bañarse en las aguas podridas y repletas de medusas carroñeras en el charco del Mar Menor y a meter la bolita en el agujerito creado entre huertas y plásticos.


El nuevo agujero negro del aeropuerto de Corvera se comió 270 millones de obra gestionada por Sacyr, con un contencioso vivo en el Tribunal Supremo, y se pondrá en marcha cuando se consigan trasladar equipos y personal del otro aeropuerto desechado de San Javier. Sin duda, el año que viene si dios quiere, como decía Hermano Lobo.