lunes, 30 de octubre de 2017

El arte de la guerra en el mayoreo

Kuoni España entra en concurso

Kuoni España entra en concurso


Desde que un grupo de ejecutivos de la casa compraran el negocio a la empresa madre suiza al filo de la crisis, y viendo que los inventores del reloj de cuco ponían pies en polvorosa de este país, no han hecho más que capear el temporal. 

Asentados en un lujoso local del barrio Salamanca en Madrid para vender directamente al cliente, la crisis golpeó, acaso de refilón, a los viajes para ricos, que prefirieron volver a sus yates marbellís antes de que sus hijos, millenials de Lacoste y del Frascuelo de turno, devotos froilanistas, pensaran en casarse para realizar su primer viaje al extranjero, aparte de los estudios y masters en la lengua de Margaret Thatcher.

Así, declarado el concurso de acreedores, denuncian junto a Catai (en manos de Barceló) que no pueden competir con esos mayoristas que tiran los precios para crear tierra quemada, una política que acabó con Diaz Ferrán en la cárcel, y señalan en Nexotour que "los viajes a la medida o a la carta prácticamente han desaparecido de la demanda en muchos destinos bien por el efecto de Internet o como consecuencia de la creciente competencia y de la situación económica".

La revolución Internet avanza como una apisonadora, lenta pero inexorable, machacando todo lo que encuentra analógico a su paso. Y ya que estamos en vísperas del día de muertos, recordemos al paso, los versos del Tenorio, que ya presagiaban la irrupción de Internet:

Yo a los palacios subí,
yo a las cabañas bajé,
y en todas partes dejé
recuerdo amargo de mi.