martes, 11 de julio de 2017

Alimentos turismofóbicos

Medidas contra las falsas denuncias británicas

Medidas contra las falsas denuncias británicas


Por si no fuera poco con el turismo hooligan y de borrachera que suelen practicar los hijos (e hijas) de la antaño pérfida Albión, se suceden los casos de falsas denuncias de intoxicaciones alimentarias que solo afectan a británicos de estómago delicado y sistema judicial corrupto que les permite, aparte de molestar y masificar los litorales más cutres, hacerlo del todo gratis.

Los hoteleros se han cansado y han ejercido presión sobre el ministro del ramo, Nadal el digital, que a su vez ha protestado ante las autoridades inglesas que han empezado tímidamente a mirar de soslayo el tema, abroncando a sus paisanos y permitiendo a los mayoristas reclamar judicialmente ante tales denuncias falsas sin tener que cargar con unos gastos desorbitados.

Por otra parte, el gobierno de la estricta gobernanta inglesa, Theresa May, ha amenazado con penas de cárcel a los falsarios que aparte de tener el morro muy fino, suelen vaciar los bares (macro y mini) de los establecimientos hoteleros, ya sean de happy hour o todo incluido.

O sea que los hoteleros, que se las ven tan felices con la avalancha de guiris y acometen por fin la renovación de un parque que, en algunos casos, tiene más de 50 años, se les nubla el paraíso por los pisos turísticos ilegales y los piratillas ingleses que siguen haciendo hoy lo que llevan haciendo en los mares desde hace trescientos años. Por eso, para compensar, los atribulados hoteleros tienen que pagar a las camareras de habitaciones, las Kellys, sueldos de miseria. 

Y luego no quieren que cunda la turismofobia. Acabarán declarándola delito de odio y metiendo en la cárcel al que disienta y rechace el monocultivo español.