jueves, 8 de junio de 2017

¡Hasta los gatos quieren zapatos!

La Caixa critica las condiciones de los trabajadores turísticos

LaCaixa critica las condiciones de los trabajadores turísticos


Camino de la exuberancia irracional o lo que es lo mismo, los 85 millones de turistas, la marabunta cutre y amarilla, hasta el servicio de estudios de La Caixa considera que habría que mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del sector.

Por supuesto los banqueros no lo hacen movidos por compasión, -menos ahora que el banco del Opus ha quebrado pese al amor de los de la Obra por la pasta-, sino por mejorar la productividad en un sector que atrae a la mano de obra menos cualificada y peor formada, una gran parte incluso sin educación primaria.

Ha sido el gran caladero de los inmigrantes, sobre todo latinoamericanos que hablan la lengua del "Imperio", prácticamente el único requisito junto con saber llevar pasablemente una bandeja. Eso y cobrar cantidades muy ajustadas al salario mínimo, con jornadas siempre mayores de 10 horas diarias seis días a la semana.

Por no hablar de las "Kelys" que limpian a destajo habitaciones de hotel con salarios aún más bajos y en condiciones peores.

A eso hay que sumarle la temporalidad, la precariedad, las malas condiciones, la oferta abundante y el paro sistémico que hacen las delicias y conforman los sueños húmedos de una de las patronales más cutres y casposas de la Unión Europea, autora de la frase sobre el servicio doméstico y los gatos.

Enric Fernández, director de Estudios de la entidad, recuerda que en 4 meses han venido "20 millones de turistas que han dejado más de 20.000millones de euros de ingresos" y esto supone un 11,5% más que el año pasado. Pero cree que el sector no puede dormirse sino que tiene que mejorar, empezando por su capital humano, según publica hoy Vox Populi.

La Caixa también afirma que el PIB turístico ya alcanza el 16% del total, remontando desde un 11,5%- y que España alcanzará a Francia en visitantes, con la mitad de población casi, debido en parte al terrorismo wahabita-suní que aterroriza al guiri en París y otras ciudades francesas.

Y no hay que olvidar que este es un país de extremos sin matices y podemos pasar sin transición del monocultivo turístico a la turismofobia.