martes, 20 de junio de 2017

Globalia en tierra de nadie

Deuda, multas, Popular, viejunismo

Deuda, multas, Popular, viejunismo...


Los dos alegres melenudos que han tomado el control de Globalia tras los múltiples intentos del patriarca de sacarlo a Bolsa, venderlo o repartirlo, tienen una tarea difícil por delante. Convertir un conglomerado sin proyecto, estrategia ni rumbo en una apuesta de futuro. Al igual que el PSOE de Pedrito Sánchez y sus alegres y aduladores seguidores. Y ninguno lo tiene fácil.

El segundo grupo de agencias de este país, Halcón Ecuador, con una facturación de 1180 millones, la mitad que Viajes El Corte Inglés, agrupa un conglomerado de diversas estructuras, "geofranquiciadas", franquiciadas y del grupo en su mayoría, anclada en 1995 según el hijo del jefe, con la cabeza muy grande y los pies muy pequeños, sin músculo digital ni capacidad para ser una OTA, con una dirección errática a la que acaban de cesar y con una plantilla de colmillo retorcido.

Air Europa nada entre dos aguas, la de la aerolínea tradicional y la del loucostismo y no vale que Javier, el CEO licenciado en la ignota universidad  de Pepperdine, cuyo campus está a solo 24 km de Disneylandia en Miami, haga payasadas junto al CEO de Ryanair, mientras este piensa en hacerle la cama antes de abordar el largo radio low cost, el futuro que viene.

La división de hoteles del grupo Be Live, esparce unos pocos, heredados algunos del desastre Orizonia, sobre todo por República Dominicana, una apuesta deslavazada y precaria que van a ser los primeros en ser vendidos para sufragar deuda.

Por cierto, la deuda que estaba en manos de los chicos del Opus en Popular y sus relajados conceptos sobre sus participadas ha pasado por un euro a los archienemigos de Hidalgo, la familia Botín. Y estos no se andan con tontería a la hora de ejecutar, sobre todo a esos play boys de tres al cuarto que montan numeritos en las fiestas privadas de los Botín en Suiza.

Por si fuera poco, ahora tienen que provisionar el pufo madurista, unos 100 millones, apechugar con la multa por el otro pufo de los billetes interislas, 30 millones, y el Ebitda les ha bajado un buen escalón, 4 millones, alcanzando las pérdidas los 17 millones de euros.

O cambian el rumbo el hijo y su lugarteniente o esto tiene rumbo de colisión o en el mejor de los casos, yacer a la deriva en calma chicha antes del naufragio. Porque el futuro digital viene navegando a toda máquina.

Aunque quizá lo más importante sea llenar páginas de la prensa del corazón o del papel couché, como se decía antaño, en lo que ahora se han convertido vía digital lo que antes eran periódicos serios.