martes, 23 de mayo de 2017

AENA contra el independentismo

El Prat puede colapsar este vernao

El Prat puede colapsar este verano (otra vez)


El aeropuerto barcelonés quiere convertirse en la puerta de entrada a la Cataluña independiente y puerta de salida para el asalto a los cielos de largo radio por parte de las aerolíneas de bajo coste.

El Prat ya tiene un tráfico propio de gran capital europea y se dispone a albergar los nuevos experimentos de Norwegan y Level sobre la resistencia del alma y el cuerpo de los viajeros. A ver si son capaces de aguantar 14 horas en un espacio minúsculo, Barcelona-Los Angeles, sin que los trombos o los demonios se les suban a la cabeza. 

Y por una cantidad insignificante menor que en una aerolínea tradicional si al precio del billete (importante, hay que sumar la ida a la vuelta) se le suman los ancillary, es decir lo que antes estaba incluido y ahora no: equipaje, comida, bebida, reclinar el asiento, buenos modos, y todo lo que se les ocurra a los jefes de marketing.

Y AENA huele el caos a 30 días vista a pesar de que Vueling haya hecho los deberes, -presuntamente-, para que sus sufridos y contorsionistas clientes no acaben pagando el pato de su incompetencia.

Ryanair, usuaria también del hub catalán, tiene más experiencia en tales tragos y en programaciones ajustadas al milímetro y sus viajeros están acostumbrados a tragar. Desde las imbecilidades de su CEO, payaso O'Leary, a los modos de la tripulación que más parecen tratantes pasiegos de ganado.

Además, la policía, el bueno de Zoido, ese señor de Sevilla, maestro en refrescar manzanilla como decía Machado, ya se encarga de buena parte del caos, con su falta de medios para controlar pasaje y pasaportes.

O sea que si este verano vuela desde El Prat o le toca alguna escala, lleve su patita de conejo. Nos vemos en el infierno, como dice Rufián, el  lerrouxista de baja intensidad, de preclaro apellido.