lunes, 13 de marzo de 2017

Teodoro, Teodorín y su resort

Investigación en curso sobre sus testaferros en España

Investigación abierta sobre los testaferros de Obiang


El País Investigación ha publicado recientemente una pieza sobre los manejos de la dictadura guineana en España, sus testaferros y el lobby montado en torno a la prensa, y contra ella, para favorecer los intereses del dictador guineano, y de sus presuntos testaferros, los Kokorev.

Estos, siempre según la investigación, contrataron a su vez "a la empresa de comunicación Consultores Quantumleap (CQL),  empresa presidida por Jesús Timoteo Álvarez, profesor y catedrático de Comunicación y Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, cuya misión era borrar las noticias negativas sobre sus actividades, colocar en los medios informaciones positivas sobre el Gobierno del dictador africano y publicar un libro que contradijera la investigación policial y judicial que ha conducido hasta la cárcel a tres miembros de esta familia; Vladimir, profesor de historia; su esposa Julia, periodista; y su hijo Igor. Vladimir, otro de sus hijos, continúa huido y en búsqueda y captura. Los Kokorev fueron detenidos en Panamá y extraditados a España. Hacienda les acusa de defraudar 18 millones de euros."

Hace algunos años una fantasmal consultoría, el Instituto Europeo del Viaje, estuvo realizando labores similares de apoyo a una operación de promoción de un país que nada en petróleo y en el que sus poco más de un millón doscientos mil habitantes viven en extrema pobreza, con apenas dos dólares diarios, en unas condiciones de represión denunciadas por Amnistía Internacional. 

Se trataba de crear un resort tropical en un país que no es más que una gigantesca cárcel en una operación donde se vieron salpicados los virreyes de Ibiza, la familia Matutes. Algunos medios especializados en turismo como Hosteltur se hicieron eco de los esfuerzos lobistas de la citada consultoría en 2011, glosando las enormes ventajas de una operación de esa catadura.

A día de hoy, Teodoro Obiang y su vástago, Teodorín, juzgado en París en rebeldía por malversación de fondos públicos, blanqueo y corrupción, parecen haber aparcado la operación turística mientras sus socios españoles esperan una mejor ocasión.