miércoles, 1 de marzo de 2017

Adiós a la austeridad, vuelta a la miseria

Adiós a la austeridad, vuelta a la miseria

Salir al extranjero no es cool


A pesar de lo que se diga, salir al extranjero en España no tiene mucha tradición, todo lo más a Hendaya.

Así anda el emisor español que crece pero esmirriado como los niños de la posguerra, faltos de vitaminas, hartos de Vitacal.

Todos los indicadores certifican el crecimiento: balanza de pagos con un crecimiento del 18%; subida de ventas por el BSP de un 1,8% respecto a 2015, con 4.597,9 millones de euros, aunque sin llegar todavía a los niveles  preburbuja; subidas de ventas de agencias y touroperadores constantes desde 2014, aunque se vuelve a repetir que no se alcancen los niveles desaforados de viajes con dinero en B del ladrillo...

Por cierto, en la balanza de pagos se incluyen los gastos de nuestros inmigrantes -forzosos-, en el extranjero, nada menos que 2,3 millones de parados españoles según el INE.

Sin embargo nadie echa las campanas al vuelo. Han cerrado desde la crisis casi 4000 agencias quedando el parque en poco más de 8.000. Las OTA's se matan a mordiscos entre ellas por una demanda estancada y lo peor de todo es la baja rentabilidad del negocio, con precios tirados por los suelos a la búsqueda de ese producto raro: el viajero internacional. Edreams ha perdido casi 3 millones de euros en los nueve meses del ejercicio.

Según un estudio del Instituto de Estudios Turísticos, el turismo emisor, los españoles que viajan al extranjero, son pocos, sólo un 7,7% del total de viajeros, y lo hacen sobre todo  a destinos fronterizos, con Francia a la cabeza, seguida de Portugal, Italia y Marruecos, que en total acaparan un 71% de viajes. Pero si a los fronterizos les sumamos Alemania y Reino Unido, la cifra alcanza el 85%.

Efectivamente estamos a la cola de Europa en viajes al extranjero, nueve puntos inferior a la media europea-, en el mismo pelotón de Rumanía y Bulgaria. 

Eso sí, se siguen vendiendo viajes de lujo, safaris, Noruega, con un crecimiento del 25% de españoles, aunque en términos absolutos sobrepasan por poco los 50.000, y Japón con 91.800  en 2016, son las estrellas, para esa selecta minoría que no mira la factura, entre otras cosas porque no la pagan ellos, sino Gurtel, Telefónica, Púnicos, Generalitat Valenciana...