lunes, 23 de enero de 2017

Un Fitur nada colaborativo y poco sostenible

AirBnB y Uber ausentes de la feria

AirBnB y Uber ausentes de Fitur


No hace falta constatar la ausencia de las corporaciones mal llamadas colaborativas en una feria tan anticuada como Fitur que en los fines de semana se convierte en una pelea por obtener algún folleto, vianda o souvenir gratis entre la masa que acude, en su mayoría con las acreditaciones que dejan los profesionales.

Ni las dos grandes, Uber y AirBnB han estado presentes pero los hoteleros españoles han vuelto a cargar contra su desleal competencia aduciendo además que tienen que pechar contra la cada día mayor turismofobia mientras en realidad cada día albergan menos turistas y estos son los que no dan ningún problema vecinal.

El presidente de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM), Gabriel García señala que el auge de las viviendas turísticas no es sólo un fenómeno que afecte a ciudades como Barcelona, aunque sea la que más titulares acapara. "En Madrid se ha detectado un crecimiento espectacular, que ha pasado en un año de 10.000 a 20.000 viviendas y de 37.000 a 74.000 camas, la gran mayoría sin registrar". 

Las fuerzas de seguridad y los encargados de lidiar con el terrorismo islámico se quejan sottovoce de los problemás que pueden crear este tipo de alojamientos sin ningún registro oficial, ideales para alojarse de forma totalmente opaca, mientras los hoteles tienen que registrar ante ellos a cualquier viajero.

Y Escarrer, CEO de Melia denuncia veladamente que la plataforma de alojamiento desregulado se apoya como fuerza de choque en los propietarios individuales que alquilan su propia casa, para emboscar a los profesionales que tienen decenas, incluso centenares de apartamentos  por alquilar en las grandes ciudades turísticas.

Y por cierto, ¿qué pasó con el año del turismo sostenible inaugurado con su anodino discurso por Taleb Rifai? Lo más reseñable sin duda ha sido las declaraciones del ministro del ramo sobre la próxima subida del recibo de la luz, antes incluso de que lo anuncien las propias eléctricas, las grandes empleadoras de políticos retirados.