martes, 17 de enero de 2017

El horror de volar en perraje

La clase turista de PanAm

El low cost hace del avión el peor medio de transporte


Volar es horrible si se viaja en perraje, que es como llaman los mexicanos a la clase turista, porque a los de Primera solo falta que les lleven el desayuno a la cama... Nada que ver con aquellos tiempos en blanco y negro de PanAm.

El avión se ha convertido en el peor medio de transporte del mundo, una pesadilla en vuelos cortos y medios que pronto se harán interoceánicos. Viajar a 10.000 metros como sardinas en lata con los altavoces anunciando lo que se vende a bordo y a 42 centímetro de la fila de adelante, -hace unos año eran 89-, con comida basura a precio de oro, los niños llorando y los vecinos grtando, consigue que el pasaje de la clase turística se ponga cada vez más nervioso e irritable. 

Si a eso le añadimos el alcohol que ingiere previamente o abordo los miembros más selectos del hooliganismo británico, el Foreign Office tiene un departamento especial para vigilar su conducta en todo el mundo, la conclusión es evidente: según IATA, los incidentes violentos dentro de las cabinas de pasajeros se han incrementado en más de un 16% en el último año. Dentro de poco volaremos con vigilantes jurados como en el Metro. Y además debido a las distintas legislaciones, el 60% de los incidentes graves quedan impunes.

Air India acaba de reservar una fila entera solo para mujeres que viajan solas tras las últimas denuncias de acoso.

Y ya que no podemos apretarnos cada vez menos y las aerolíneas nos cobran aparte lo que antes estaba incluido en la tarifa, porque la comida, las bebidas, las toallas, el equipaje, el embarque ordenado etc... no era gratis, Iberia se ha inventado una nueva clase Turista Premium con más espacio, enchufe para los gadgets propios, comida especial etc... Ahora no hay mucha diferencia en precio, dentro de unos meses, en verano, comprobaremos su verdadero precio.

Los llamados ancillary services, los servicios complementarios, son el salvavidas de una industria que lucha de forma salvaje contra su competencia. El año pasado supusieron 57.700 euros, casi el 8% de la facturación bruta.

El avión es el Metro en horas punta, pero suspendido en el aire. Deberían poner el suelo de cristal para que la pesadilla fuera más real. Todo debido a la masificación y a la búsqueda de modelos no sostenibles de viajes y turismo. Como diría el coronel Kurtz, el Horror, el Horror...