lunes, 14 de noviembre de 2016

Llegó el populismo y mandó parar

El turismo de Cuba y Trump

Cuba vuelve a la casilla de partida

La industria turística es un animal contaminante a pesar de no tener chimeneas, no hay más que ver el caso de Barcelona, asustadizo, París sigue sin recuperarse de los últimos ataques del terrorismo islámico, y muy inestable.

Los hoteleros españoles están muy preocupados por la situación que puede producirse en Cuba tras el triunfo de Trump que en campaña prometió revertir la situación de las relaciones con la isla incluso a un estado previo a la apertura de Obama. No en vano ha ganado en Florida donde controlan el estado los refugiados cubanos huidos de la revolución.

Los tour operadores como Wamos, Gowai y B the travel Braaaaaaand, todos con nombres ridículos por cierto, están con el pie inversor cambiado por su fuerte apuesta por la isla caribeña, aunque piensan que si baja la demanda también caerán los precios, bastante inflados desde que Obama suavizó el embargo y el aislamiento de la isla.

También la familia Matutes mira con preocupación a su naviera Balearia embarcada en unir EE.UU y Cuba por mar con sus ferrys.

Por si fuera poco casi todo el mundo apuesta por una subida de tipos de interés lo que afectará a la cotización del dólar al alza.

Todas las espadas están en alto y todo el mundo, literalmente, espera ver en qué se traducen las bravuconadas del payaso populista de atrevido tupé, aunque todavía sin coleta.