martes, 15 de noviembre de 2016

India en su caótico laberinto

Contaminación, corralito y vuelo directo

Contaminación y corralito coinciden con el vuelo directo


India se ahoga en contaminación. En Delhi, coincidiendo con el invierno se produce una inversión térmica que apenas deja respirar entre un tráfico caótico, la quema de basuras, las cocinas de carbón y bosta de vaca y un tráfico infernal con combustibles de ínfima calidad. En verano  puede llegar hasta los 50º y el aire acondicionado, cada vez más presente en los hogares, contamina y arroja gases de efecto invernadero que hace que la ciudad arda en veneno. Segín la Organización Mundial de la Salud es la ciudad más contaminada del mundo con niveles 15 veces por encima de lo tolerable.

A ello se le suma un corralito que ha impuesto el primer ministro, Narenda Modri, un populista indio que bascula entre el fundamentalismo hinduísta y el liberalismo extremo. Como todos, pero se le ha ocurrido que el mejor método para acabar con la corrupción es acabar con el dinero. Así, ha hecho retirar los billetes más comunes de 500 y 1000 rupias para luchar contra la corrupción y el dinero negro. El que puede paga con tarjetas de crédito en un país de casi 1300 millones de habitantes y 1200 sin acceso a servicios bancarios. Los turistas se desesperan para entrar al Taj Mahal pagando en efectivo las 1000 rupias que cuesta la entrada en billetes nuevos. Que casi no existen.

Y mientras se anuncia el primer vuelo directo Madrid-Delhi. Air India incluirá dos vuelos interiores en su tarifa de 488 euros que operará tres días a la semana.

Bienvenidos al infierno.