lunes, 7 de noviembre de 2016

Hemos ganado, pero no sabemos quién

El emisor se dispara... presuntamente

El emisor se dispara... presuntamente


Las estadísticas en España son como ese gallego que tras los resultados de todas las elecciones repetía que habían ganado los nuestros, aunque no sabia quiénes eran.

A pesar de los cuatro millones de parados, el empleo precario y la brecha social, los pagos de los residentes españoles en el extranjero se han disparado según el Banco de España llegando a niveles de la burbuja inmobiliaria cuando los prohombres del ladrillo llegaban a las agencias con una bolsa de plástico repleta de billetes de 500 euros.

En julio se destinaron a viajes al extranjero un total de 2.079 millones de euros, un 19,1% más que en el mismo mes de 2015 (333 millones adicionales). Este dato también es muy superior a los 1.390 millones desembolsados en julio de 2007. Entre enero y agosto los pagos por Turismo ascienden a 11.628 millones de euros, un 18,5% más que en los mismos meses de 2015.

Bien es verdad que en esas cifras se incluyen los viajes de los inmigrantes a sus países de origen, de manera puntual o definitiva y los de los españoles residentes forzosos en el extranjero por razones de trabajo, 2,3 millones según el INE.

El turismo de lujo se ha mantenido en estos años haciendo poco ruido con sus safaris y sus mercadillos navideños. El de clase media, adalid de las lunas de miel, sin embargo se ha tornado en viajes más cortos, más cerca y en muchas ocasiones al lugar de trabajo.

La propia debilidad del emisor español, -España está nueve puntos por debajo de la media europea, en el mismo pelotón de Rumanía y Bulgaria-, hace que las encuestas y cifras sobre el sector sean pocas, malas y erráticas.