martes, 16 de agosto de 2016

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España revienta por las costuras

España revienta por las costuras


Rajoy y el extraño deporte
Esta vez ha sido la teniente de alcalde de Palma, alcaldesa en funciones, la que ha dicho basta. La isla de Mallorca y el archipiélago parece el camarote de los Hermanos Marx y "la presión humana dificulta la vida a los residentes, pero también la de los propios turistas".


La combinación letal del fundamentalismo islámico en Turquía después del autogolpe del sultán Erdogan, y el miedo generalizado a la violencia y los atentados en Egipto, Túnez, Marruecos, y la orilla sur del Meditérraneo, pero también en Francia, han abarrotado las playas de las costas españolas donde comienzan a reverdecer los brotes de la especulación inmobiliaria salvaje y los precios de los alquileres veraniegos han subido en más de un 50% respecto al comienzo de la crisis.

Por otra parte el coste cada vez más barato de la mano de obra, plagada de inmigrantes con nula formación en bares y hoteles, donde impera la ley de la selva, -en Andalucía el 99% de los contratos son temporales con una media de 50 días-, junto con una subida de precio en hoteles que ronda el 18% en las costas, componen los trazos más gruesos de la tormenta perfecta que rozará con creces los 70 millones de visitantes.

Eso sí, cada año los turistas gastan menos y se quedan menos días. Concretamente este año el gasto ha caído un 3% hasta los 997 euros por persona según el INE. Y la duración del viaje ha bajado un 4,56% con una media de 8 días por guiri.

Mientras el turismo low cost arrasa... literalmente. En Madrid las despedidas de solteros que han catapultado las películas de la saga Resacón ha conseguido que hasta la Asociación de Agencias de Viaje AEMAF haya pedido regular - la palabra maldita de Esperanza Aguirre y sus compinches-, esta estúpida actividad que precede a otra también de pocas luces como es casarse y  que tiene soliviantados a los vecinos del barrio de Latina en Madrid.

El ambigú europeo exhibe mientras tanto su imagen más chusca del verano: Rajoy practicando una extraña actividad, andar deprisa, sin tropezar y sin leer el Marca, con ropas de todo a cien.

¿Resistiremos tanta caspa?