sábado, 30 de abril de 2016

Cruceristas y otras especies invasivas

Colau extiende las tasas a los pasajeros


Ya no se trata solo de los que pernoctan. El ayuntamiento de Barcelona pretende imponer una tasa a los que solo pasan unas horas en la ciudad sin dormir en ella, es decir a los cruceristas, esa especie invasora, casi endémica del mar Mediterráneo, que arrasa los souvenirs made in Hong Kong de las tiendas chinas y agosta la hierba y dificulta la vida a los vecinos por donde transita en su ramonear ciudadano.

Claro el lobby turístico ha puesto -otra vez- el grito en el cielo, y eso que nos enfrentamos a la mejor temporada turística de todos los tiempos, ahora que la orilla meridional del mare nostrum del sol y playa arde por todas sus costuras, turcas, sirias, egipcias, marroquíes...

Pero ese no es el límite. Asistiremos a otro debate no menos importante: cerrar determinadas áreas al turismo con numerus clausus si se producen  avalanchas en determinadas áreas particularmente sensibles: parques naturales y nacionales, atracciones delicadas, santuarios de animales, barrios en peligro. Ya se hace en determinados museos y monumentos, en Italia en Cinque Terre en la Liguria o en el famosísimo Caminito del Rey en Málaga.

Morir de ocupación no es morir de éxito. Simplemente es morir. De agobio y destrucción de la riqueza de la que queremos precisamente vivir.