jueves, 18 de febrero de 2016

España, balneario escoba del turismo low cost

Erdogan el pachá otomano

Turquía expulsa al turismo por la guerra civil


El último atentado, dirigido expresamente contra los militares turcos, acaba con el turismo en Turquía, al menos en el horizonte próximo, y pone de manifiesto que, aprovechando la guerra en Siria, el país está librando una auténtica guerra civil contra su minoría kurda, recogiendo la experiencia del Imperio Otomano, que había perpetrado a principios del siglo pasado un auténtico genocidio contra el pueblo armenio, calificado como tal por un buen número de países democráticos.

Erdogan, el "moderno" pachá que actualmente rige el país, está decidido a ampliar una guerra que quiere hacer renacer de sus cenizas al antiguo imperio otomano, reivindicando sus más acendradas tradiciones, esto es, aliándose siempre con alguna potencia occidental para jugar a dos barajas, la interior, de democracia de bajísima intensidad, por decirlo de manera suave, soltando presión por la espita de la alta inmigración establecida en Alemania, y la exterior, aprovechando su posición estratégica por tierra, mar y aire, para vender a Occidente su papel de freno al oso ruso, de pretendido equilibrio entre suníes y chíies, y pastoreando el siempre salvaje territorio del Caúcaso.

Ya que el Mediterráneo sur está en llamas y las perspectivas del Magreb -Argelia sin modelo y con un octogenario tambaleante en el poder, Marruecos con un rey "pasota" que a duras penas puede contener el radicalismo islámico, Túnez con una septicemia galopante- no son muy halagüeñas, España se ha convertido en el balneario low cost del mundo occidental.

Otra cosa es el modelo, con el menguante gasto medio del turista ramplón, como acaba de poner de manifiesto Gonzalo González Jiménez de la Espada para sofocón de la señora Borrego en funciones, -Soria está tan desaparecido como Montoro-, en su libro Evolución y retos del sector hotelero en España, donde clama contra la atomización del sector hotelero, la touroperación cutre, las líneas de bajo coste subvencionadas y el empleo de baja calidad en la hostelería.

Así pues, como siga extendiéndose la guerra al sur del Mare Nostrum, España va a reventar de turistas por las costuras, como el camarote de los hermanos Marx, mientras baja su gasto, sube el empleo precario y de bajísima formación, se acentúa el deterioro medioambiental y sostenible, y unos juegan a hacerse con el poder a toda costa y otros a perderlo de la misma manera pero con los bolsillos repletos.