jueves, 25 de febrero de 2016

Bali, el paraíso perdido

Peligro inminente de ataque terrorista

Australia advierte de inminente peligro terrorista en Indonesia


Hubo unos años en que Bali, la isla realmente mágica, se puso de moda entre los españoles que decidían casarse. Uno no se explica la atracción de los lunamieleros por las islas. Quizá pueda deberse a que su aislamiento insular, valga la redundancia, impide la huida de uno de los contrayentes...

Bali ha sido una isla con un atractivo muy especial. En primer lugar no era islámica al contrario del resto del país archipiélago, y practicaba una religión propia, hindu balinesa, realmente optimista, relajada y liberal, lo que la hacía perder casi su carácter de religión. 

Es cierto que vivía a espaldas del mar, pero los visitantes podían obviar este punto. Era refugio de pintores y artistas por la luz y el carácter de sus gentes, de maravillosa naturaleza y clima, con unos atardeceres prodigiosos, maximizados si el viajero había consumido previamente unos magic mushrooms.

Y en eso llegaron las plagas. Primero los australianos, que la tomaron por asalto, considerándola su patio trasero. Luego los grandes hoteleros que fueron levantando sus adefesios partiendo de Kuta y Legian hacia el interior, arrasando la isla sin piedad. Luego los terroristas islámicos, primero con un atentado en una discoteca que mató a 202 personas y fue envenenando la isla poco a poco.

Hoy está dedicada fundamentalmente al turismo asiático y australiano y los europeos ya no la visitan como antes. En estas latitudes el reducto post ceremonial, ver Mi gran Boda Española, se ha trasladado a las islas de la Polinesia debido probablemente a la televisión y sus programas tóxicos. 

Bali, la isla maravilla, languidece.