miércoles, 13 de enero de 2016

El terrorismo golpea el imperio Erdomano

El terrorismo golpea el imperio Erdomano

Bomba contra turistas frente a la mezquita azul


Diez personas han muerto y varias han resultados heridas como consecuencia de una bomba hecha estallar por un suicida islámico, probablemente de Daesh, con el objetivo de dañar la economía turca y su floreciente industria turística.

 Al menos ocho de los muertos eran alemanes.

El presidente turco, o quizá debierámos decir el Pachá otomano, se ha apresurado a afirmar que todo el que no sea de su partido es un terrorista, incluida la prensa, la oposición, y por supuesto cualquiera de sus seculares enemigos como los kurdos o los armenios con los que Turquía cometió el primer genocidio así denominado en la historia, al filo de la I Guerra Mundial.

El régimen islamista del presidente se ha alejado progresivamente de Europa y el sueño de la Unión Europea, que veía muy complicado alinear a Turquía con los estándares democráticos occidentales, aunque si Polonia los pasa los puede pasar cualquier dictablanda del mundo, y juega a su tradicional política de mantenerse en el filo de la navaja, como hizo en las dos grandes guerras mundiales.

Negocia con los refugiados, abre la frontera cuando le interesa; negocia y se lucra con el petróleo de los islámicos sirios y libios, sus dos antiguas colonias; chulea a Rusia, otro de sus cordiales enemigos derribándole aviones y luego escondiéndose tras la OTAN, y se reviste de país estratégico, el guardián de los Dardanelos, para hacerse el indispensable.

El Daesh le ha recordado su vulnerabilidad y que le infiltra suicidas en busca de las vírgenes mahometanas cuando le da la gana. Y que tiene infraestructura entre los refugiados para operar sin ningún problema y a cualquier escala. Por cierto, en toda Europa del norte tres cuartos de lo mismo, aunque aquí los servicios de inteligencia funcionan más eficientemente.

A Erdogan le va a doler el turismo, que ocupa buena parte de su PIB y de su muy básica fuerza de trabajo. Más turismo para España, que promete reventar este año, si tenemos la suerte de que no nos afecte algo parecido.

El Ministerio de Exteriores no se atreve a desaconsejar viajar a Turquía, aunque recomienda extremar la precaución. Pero yo me lo pensaría muy mucho.