miércoles, 9 de diciembre de 2015

Los "yihadistas" mexicanos

El narco amenaza el turismo

El narco amenaza al turismo


Hoy han sido dos turistas australianos muertos en Sinaloa por dos camellos sinaloenses, el estado cuna del narco desde que Estados Unidos decidiera en los años 40 plantar allí amapola para suministrar a su ejército en la II Guerra Mundial toda la morfina que necesitaba. Venían del cul de sac de la península más larga del mundo, la Baja California.

Los estados del norte y los de la costa del Pacífico, hasta llegar a Oaxaca son territorio minado, donde no se sabe si es más peligrosa la policía, los narcos o los minoristas del camelleo acostumbrados a matar y torturar como si fuera una habilidad más de su profesión en su culto a la Santa Muerte. Por ahora no prometen 72 vírgenes a los inmolados a su salud.

Existe un pacto secreto entre los estados más turísticos, Yucatán y Quintana Roo, donde se ubica Cancún y alrededores, y los cárteles para que las actividades de uno y otro lado no colisionen. Y eso que la frontera con Belice es un lugar poroso y peligroso a partes iguales. Y funciona como funcionó el pacto entre esos mismos cárteles y el PRI durante cuarenta años. En el DF, en la capital, ha funciona hasta ahora, pero empiezan a salirle grietas. 

Pero no hay que fiarse de esos pactos, porque cualquier chavo banda puede no darse por enterado de ellos y amenazar el turismo del caribe mexicano. Porque el que se practica en el salvaje norte y oeste de México, no existe más que en casos de despiste o turismo extremo de aventura.

Como decía Ives Montand en el Salario del miedo, "Guatemala es un país que no existe. Lo sé porque yo he vivido allí". Al que suscribe le ha pasado lo mismo.  Sé lo peligroso que es México. He vivido allí he recorrido toda la república hace ya unos años. Hoy no me atrevería.