martes, 1 de diciembre de 2015

El Mediterráneo Sur en guerra

Y ahora Turquía

Y ahora Turquía


El Mediterráneo se ha convertido en un auténtico avispero, sobre todo su orilla sur, lo que no deja de acrecentar el destino España, como receptor de millones de europeos ávidos de sol y playa. 

Ya hemos llegado a los 60,4 millones de turistas, aunque el saldo de la balanza de pagos haya bajado, sobre todo debido a que los pagos en el extranjero han experimentado un salto cualitativo, hasta los 11.600 millones, un 14,8% más que en el mismo periodo del año pasado. El turismo emisor escala hasta acercarse a niveles precrisis.

El último episodio de la guerra, el derribo de un segundo avión ruso a manos esta vez del sultán turco, tras la bomba yihadista a un avión de pasajeros, impone severas restricciones al turismo en la antigua potencia colonial otomana, a la que, por cierto, perteneció Siria durante siglos antes de convertirse en colonia... francesa. Rusia, segundo emisor turístico en la zona, ha decretado el fin del turismo de sus nacionales en las costas turcas. 

Mientras Erdogan, el gran beneficiado de la guerra, juega con los refugiados abriendo y cerrando el grifo, se beneficia del petróleo de los terroristas abriendo la frontera en la zona de control de Daesh, machaca como siempre, desde el genocidio de principios del siglo pasado, a sus archienemigos kurdos, enemigos también de los yihadistas, y chantajea a la Unión Europea y a la OTAN. Poco le importa el turismo, y menos los cuatro millones de rusos que se tuestan en sus costas. Volverán a India y España, donde tan bien se les recibe a ellos y a sus rublos.

¿Volverán alguna vez los turistas a Egipto, Túnez, Libia, Turquía, Argelia, Jordania..? se preguntaba The Guardian hace unos días.

Sí, pero sólo para los aventureros. Los turistas que buscan relax, piedras y playas lo fían a largo plazo, muy largo. Siempre les quedará Marbella, ahora que París ya no es una fiesta.