jueves, 22 de octubre de 2015

BiciBad se hunde en el magaluf madrileño

BonoPark, la concesionaria, a punto de quiebra


Como informábamos hace unos días, el sistema de alquiler de bicis de Madrid, heredado de Botella, acaba de amenazar con la quiebra y endosarle el marrón a todos los madrileños vía Ayuntamiento.

Bonopark dice que pierde 300.000 euros al mes y que acumula en número rojos 3,6 millones de euros. El segundo de a bordo de (In) movilidad, José Antonio Díaz se resiste y admite haber sancionado ya a la concesionaria por el pésimo servicio. Los madrileños pagan 390.000 euros al trimestre por el servicio. Es decir, sumados los costes a las pérdidas, las bicis cuestan al mes 430.000 euros

De las casi 2000 bicis teóricamente en funcionamiento, hoy en día están fuera de servicio por robos, averías o vandalismo, la mitad, 1006 bicis. Volviendo a hacer números, cada mes los gatos pagan mensualmente 430 euros por bici rodando. Cada dos meses se podría comprar una y regalarla por sorteo a un madrileño que suponemos la cuidaría decentemente.

Las incidencias suben mes a mes, llegando a 14.000 en el pasado julio. Como solo hay un camión asignado al servicio, cuando la policía localiza una bici robada tiene que esperar su buena hora a que llegue el único vehículo ad hoc de Bonopark.

A todo ello hay que sumar la sorprendente ausencia de accidentes graves dada la falta de carriles bicis específicos, que además, no tienen trazas de construirse según se desprende del silencio de la concejal responsable, Inés Sabanés, incrustada en Ahora Madrid desde las filas de Equo, que jamás hubiera podido aspirar a esos resultados sin haberse presentado con la filial de Podemos.

En verano se batieron todos los récords de robos, 470 bicis, apareciendo muchas de ellas anunciadas en una web de Bucarest. Y es que Madrid se está convirtiendo en una sucursal de Magaluf, pero sin tantos guiris. La mayoría de los actos vandálicos, según fuentes de la policía municipal se atribuyen a jóvenes en estado etílico tras las noches de botellón. "Una cosa lleva a la otra", señalan, "pero tenemos orden de no hacer nada". 

No vaya a ser que se traumen... O no nos voten el 20D.