jueves, 27 de agosto de 2015

Suplementos aéreos hasta en la sopa

Hacia la personalización total de las tarifas aéreas

Hacia la personalización total de las tarifas aéreas


El nombre oficial en inglés es ancillary services, pero en puro castellano significa cargos adicionales. Empezó, ¡como no!, Ryanair y el resto de low cost, con unos suplementos de auténtica extorsión: por no llevar impresa la tarjeta de embarque, por facturar una ensaimada en Palma, por la bolsa del duty, por exceso de equipaje...

Y ahora, mientras las low cost rebajan sus ínfulas iniciales en pos del apetitoso viajero de negocios, las líneas regulares se suben presurosas a ese carro, que según señala Amadeus puede convertirse en la mejor fuente de ingresos de la aviación en vuelos cortos y medios. 

Todos los medios especializados se hacen eco hoy de que las líneas regulares son menos flexibles que las de bajo coste a la hora de facturar el equipaje. Claro que el estudio es de un buscador que los elabora a la moda actual, es decir, según los datos que recoge en su página, algo que cualquiera con los mínimos conocimientos de estadística y estudio de mercados, sabe que es más falso que un anuncio protagonizado por Maradona.

Lufthansa acaba de anunciar su nueva clase Economy Premium, -los nombres son siempre ocurrentes y contradictorios- pero hace ya años que muchas aerolíneas venden los asientos de más espacio, los de las puertas de emergencia por ejemplo, por cantidades que varían pero que pueden llegar hasta los 100 euros en vuelos intercontinentales.

Y la lista puede llegar a ser infinita, comidas especiales, prensa, entretenimiento, por supuesto wifi a bordo, exceso de equipaje, embarque prioritario...

Caminamos hacia una personalización total de las tarifas aéreas según lo que cada uno quiera pagar y pueda permitirse, pero llegará un día en que habrá que pagar para que la azafata te desee los buenos días. Y eso que será robótica...