martes, 11 de agosto de 2015

Mayday, Benidorm flotante a estribor

La controvertida industria de los cruceros

La controvertida industria de los cruceros


El tema no es que haya un buen sector de turistas que abominen de esa forma de viajar en manada, visitar en rebaño, hacinarse en comedores repletos para atracarse de comida industrial, aparcar los niños y tumbarse en la cubierta a ligar bronce, -y poco más que bronce a pesar de la propaganda y las películas cutres-, rodeados de pensionados mileuristas exhibiendo las varices.

El problema es la poderosa industria de cruceros, dominada por el duopolio Carnival y Royal Caribbean, que afirma que dejan dinero en los puertos que atracan. Es probable que las tasas de atraque sean elevadas, pero el rebaño que desembarca apenas gasta en algún souvenir made in China, y algún gazpacho de bote, atesta los museos de golpe y contamina y vulgariza el patrimonio de todos. Ya se sabe que el fuel pesado que utilizan y sin descanso en sus paradas en puerto es altamente cancerígeno. Pero como bien señala Elizabeth Becker en su best seller del sector, Overbooked: la explosión del negocio del turismo y los viajes, la contaminación que generan equivale a 12000 coches funcionando sin apagar el motor, por no mencionar, la basura que generan y la limpieza de aguas negras y grises. Las condiciones laborales son inexistentes y se llegan a pagar sueldos mensuales de 50 euros, para hacer recaer el resto de la remuneración en las propinas.

La inestabilidad creciente de la orilla sur del Mediterráneo, incluida Turquía, hace que los mastodontes flotantes recalen cada vez más en los puertos españoles, y en algunos de los países PIGS, Italia y Grecia sobre todo; de hecho este año el número de cruceristas ha aumentado un 8,66% hasta superar los tres millones y medio en los puertos españoles y por supuesto Barcelona encabeza el ranking con un millón de cruceristas mareados invadiendo Ramblas y aledaños.

El lobby turístico, los hoteleros, cruceristas y sus corifeos mediáticos están que trinan simplemente porque el debate ha llegado a la calle y el papanatismo patrio tipo Cine de Barrio, ese que tanto gusta al Ministro de Educación, de "que vienen las suecas" o "el turismo es nuestro petróleo y no el de Valdeajos" se ha visto cortocircuitado por un debate sobre los límites del turismo que les pone nerviosos.

Habrase visto, que los vulgares ciudadanos quieran debatir sobre lo que es nuestro y de lo que no entienden. ¡Hasta los gatos quieren zapatos!