martes, 25 de agosto de 2015

Madrid, wellcome to the Sahara

Madrid, wellcome to the Sahara

Un euro barato dispara el turismo en Madrid


El mes de junio en Madrid ha sido el más caluroso desde que se tienen estadísticas, perfumado además con un aire sahariano que ha disparado el ozono y que hacía impensable salir hasta la noche, y sin embargo ha batido récords, casi un millón de visitantes, un 6,5% más. Claro, a ello ha contribuido mucho el Día del Orgullo Gay, el botellón más grande del año en la capital mundial, -296.170 kilos de desperdicios frente a los 134.210 del año pasado-, del guateque de borrachos en plena calle. Aunque según acaba de publicar hoy mismo el INE, en julio los visitantes han bajado un 1,3% con respecto a junio. Todo tiene un límite, los guiris también...

Tras la resaca del Madrid is fun, la depresión olímpica y la bochornosa gestión de Ana Botella parece que la ciudad, rompeolas de casi todas las autonomías, levanta cabeza. A ello ha ayudado la carestía del dólar, o dicho de otra manera, lo barato que está el euro, y estadounidenses e ingleses han llenado las ardientes calles madrileñas, a menudo en grupos siguiendo a un tipo con paraguas que en un inglés espantoso contaba anécdotas rancias sobre las cacofonías de la Casa América. O acudían a los musicales, 550.000 espectadores en el Broadway cutre de la Gran Vía, el 80% forasteros, según Stage, la empresa líder del sector. Los fines de semana se cambia de canal, de Cine de Barrio al Rey León.

La recién creada Asociación Turismo Madrid, 51% privada y 49% pública, se felicita, porque no solo vienen guiris, sino también acuden en manada compatriotas, a ver los musicales y el estadio Bernabeu, el tercer museo más visitado de la capital por encima del Thyssen. Y se han llenado hoteles capitalinos que antes lucían más deprimidos que Dismaland, el parque de Bansky, donde Botella reúne todos los atractivos para convertirse en la atracción estrella.

Pero la alcaldesa actual, la Abu Carmena, no se preocupa mucho del modelo, con terrazas calificadas de ilegales por sus concejales que reconocen no poder hacer nada al respecto, suciedad, bicis apoderándose de las ya estrechas aceras y sin visos de habilitar carriles específicos, botellón, falta de urinarios públicos, contaminación rampante y ausencia total de la Policía Municipal en agosto.

No, la alcaldesa critica los folletos turísticos, que amenaza, quiere remunicipalizar, como publica hoy 02B: "cuatro folletitos con información poco atractiva". Y busca consenso total para establecer una tasa turística, que aunque probablemente nadie eche en falta en Madrid, es lo mismo que decir que nunca la habrá, porque consenso total en esos temas es algo imposible.

La alcaldesa y su mediocre equipo están a punto de llegar a los 100 días camino de la pena y el olvido, sin ninguna actuación relevante y con muchas declaraciones penosas, pero démosles un poco más de tiempo, un poquiiiito más, como en el bolero.