lunes, 17 de agosto de 2015

Indonesia, air hostiazo

Accidente aéreo en Papúa Nueva Guinea


Un archipiélago con 13.000 islas, algunas de ellas con selvas impenetrables como Papúa Nueva Guinea, obliga a volar mucho para desplazarse. Algunos de los vuelos y las compañías están claramente por debajo de los estándares de seguridad occidentales. Subirse a un barco, tampoco garantiza gran cosa.

La compañía del vuelo recién estrellado en Irian Jaya, la parte indonesia de la isla de Papúa Nueva Guinea, Trigana Airlines, ha sufrido 14 accidentes, 14, desde que comenzó a operar en 1991 y figura en la lista negra de la Unión Europea desde 2007.

Tiene una flota de 14 aparatos con una edad operativa media de 26,6 años, 10 ATR y cuatro Boeing 737.

Acaban de encontrarse los restos del vuelo perdido ayer en el macizo montañoso de Bintang, en el corazón de la selva y a 2600 metros de altitud, con 59 personas a bordo entre las que se supone no hay supervivientes. Los vuelos en la zona son muy peligrosos, porque a veces los aparatos sobrevuelan las montañas a solo 20 o 30 metros por encima de las cimas, ha declarado Dudi Sudibyo, analista de la revista de aviación indonesia Angkasa.

El año pasado Indonesia sufrió dos accidentes, el más grave el de AirAsia, con 162 muertos.

O sea que mucho cuidado en Indonesia en vuelos domésticos. El que firma recuerda un vuelo en un Fokker de la Segunda Guerra Mundial sobrevolando el Krakatoa entre Sumatra y Java a mediados de los 80, agarrado al asiento y con el pasaporte en la boca para una correcta identificación del cadáver.