lunes, 10 de agosto de 2015

Ferias cutres, privilegios fabulosos

El modelo IFEMA en el alero

El modelo de Ifema en el alero


El nuevo ayuntamiento de Madrid que controla un 31% de Ifema no podía tragar con un modelo tan cutre, ventajista, inútil y podrido como Ifema, donde Álvarez del Manzano, el favorito de Botella, lleva veinticuatro años llevándoselo crudito, junto a un equipo de trileros que no dejaban ni las migajas de unas ferias montadas a su imagen y semejanza. Arturo Fernández, por ejemplo, también dirigente, llevaba las cafeterías del recinto y dejó un buen pufo pendiente, se habla de un millón de euros, antes de enredarse en su melancólica historia con el pequeño Nicolás. Manuel Cobo, el que denunció la Gestapillo de Aguirre mientras rendía cotidiana pleitesía a su jefe Gallardón con unas reverencias que le partían el espinazo, entró en el organismo y llegó a ir hasta una mañanita a la semana.

Sin contar coches oficiales, chóferes, guardaespaldas, asistentes, planes de pensiones, seguros médicos privados y tarjetas para gastos, en los dos últimos años los sueldos de los responsables de IFEMA fueron mucho más altos (en 2013 cuadruplicaron) que los beneficios: 617.253 euros en honorarios en ambos ejercicios frente a los 144.931 de beneficios en 2013 y los 186.518 de 2014, según el propio el Ayuntamiento. 

Su sustituto, Luis Cueto, persona de confianza de Carmena, quiere acabar con los cargos remunerados, profesionalizar la institución y darle otro talante, más tecnológico, con el acento puesto en I+D. Se quiere acabar con aquellas ferias en que los expositores enchufados pagaban hasta un 30% menos por idénticos servicios sin que nadie supiera cómo, aquellos ARCOS con expositores de lujo invitados que llegaban a costar un millón de euros, aquellos Fitur, la increíble feria menguante, de langostinos a esgalla y jamón de jabugo en las kermesse montadas por las Diputaciones para sus enchufados, organizadas con apoyo del Bigotes y sus empresas y que eran la vergüenza de todos los expositores extranjeros excepto los latinos que sabían mejor que nadie cómo venir invitados y no aparecer por sus pabellones hasta que ya casi caída la tarde, cediera la resaca.

También quiere venderles el chiringuito a latinoamericanos y africanos: "Madrid es un sitio que puede protagonizar el paso de muchas ferias de Latinoamérica que quieren llegar a este continente. También para esa economía emergente, que es África, a la que debemos ofrecer esta ciudad como salto por cercanía y precio". Y además, propugnará que todos los eventos tengan repercusión económica real en la ciudad de Madrid. 

Que los dioses protejan a los nuevos candidatos a protagonizar IFEMA, porque la maldición del cementerio de los elefantes tiene la sombra alargada.