viernes, 21 de agosto de 2015

El mar, la mano que mece la cuna

Los viernes, un poco de relax

Marineros en tierra

El mar interior, Phillip Hoare, traducción de Joan Eloi Roca, El ático de los libros, Barcelona 2013, 384 págs, 22,50 euros.


Phillip Hoare comienza homenajeando a su maestro W.G Sebald y su literatura creativa a comienzos de su documentadísimo libro que rinde culto a nuestra cuna, el mar, y sobre todo a sus habitantes más conspicuos, ballenas y delfines, y a sus pilotos de altura, albatros, cormoranes y en particular al humilde e injustamente denostado cuervo. 

Y durante toda la obra al primer gran novelista americano Herman Melville.

Alcanza su mayor altura en las páginas centrales y en su merodear por las antiguas colonias del Imperio por excelencia, como el antiguo Ceilán, -Sri Lanka-, Australia, Tasmania y Nueva Zelanda donde el lector vuelve a sentir la poderosa atracción por las antípodas.

Un libro de viajes de un defensor de los animales frente a la brutalidad de los seres humanos en la estela del mejor Peter Singer, etólogo y fundador de la denominada ética práctica, Hoare se confiesa “pajaritólogo” como buen británico, viajero, marinero y nadador, esa actividad tan cara a los que sufren del síndrome de Asperger.

Una lectura imprescindible para los amantes del mar. Y también para los terrícolas sensibles.

Lejos de la tierra, lejos de las rutas,
en un sueño eterno
de pingüinos y ballenas
los mares suspiran
y reviven los días en que nadie navegaba.

Dereck Mahon, Los dioses desterrados (Citado por Philip Hoare, El mar interior)