lunes, 27 de julio de 2015

Volar en África es llorar

Cadena de horrores en Swiftair AH5017


La investigación que se sigue en Francia por la catástrofe del AH5017 de la compañía Swiftair, tripulada por españoles en su totalidad y que provocó 116 muertos, ha puesto de manifiesto la aventura y la desgracia que supone volar en África.

Gran parte del cúmulo de errores se deben a la fatiga de la tripulación y a sus precarias condiciones de trabajo como señala el SEPLA. Llevaban un mes sin pasar por casa y realizando más de 40 vuelos; tuvieron que colocar la carga del avión ellos mismos entre vuelo y vuelo, tenían contratos temporales, de esos que tanto gustan a Rajoy para alardear de cifras y tuvieron que renunciar a su propio plan de vuelo para seguir el que les indicó el control aéreo de Uagadugu, que no hablaba un inglés suficientemente inteligible, lo que les llevó finalmente a la catástrofe al enfrentarse a una tormenta.

Tampoco los partes de climatología eran los adecuados ni los pilotos tenían la formación suficiente para enfrentarse con éxito a la causa que derribó el avión, entre otras cosas porque el simulador de vuelo donde practicaban no era exacto al del aparato que volaban.

Parece ser que la causa que motivó en última instancia el desastre fue que se helaron las sondas exteriores que miden la presión en la zona frontal de los dos motores, pero tampoco funcionaba el Voice Data Recorder, por lo que los investigadores tampoco disponen de las conversaciones y alarmas que se registraron en cabina momentos antes del impacto.

El SEPLA ha puesto el grito en el cielo, nunca mejor dicho, porque cree que se culpabiliza solo a los pilotos, y "de ahí la necesidad de centrarse en los factores de entorno y organizacionales que puedan desencadenar el accidente, y no limitarse al fallo humano como única causa". 

Un antiguo comandante de la extinta Aviaco ha comentado a Dreamberry la peripecia que suponía volar en África, los numerosos percances menores sufridos, las pésimas condiciones en que se hacía y la escasa formación del personal de control de tierra. 

Eso es África, amigos, eso que el SEPLA llama púdicamente "factores de entorno".