lunes, 6 de julio de 2015

Precios baratos a cualquier precio

Ryanair rompe con Hertz

Ryanair contra el mundo: huelgas, esquirolazos, Hertz...


Michael O'Leary está decidido a romper el mercado aunque eso le cueste la compañía, a base de ofrecer lo que el consumidor del siglo XXI quiere: precios baratos a cualquier precio.

Para ello desafía abiertamente las regulaciones de seguridad aérea con equipaje suelto en los lavabos. Pide directamente acabar con el derecho de huelga, hoy de los controladores, mañana de cualquier trabajador que le presente una molestia y se organizan piquetes de esquiroles, -según los trabajadores en huelga que afirman haberlo denunciado a la Guardia Civil-, desafiando todas las leyes laborales españolas para acabar con la huelga de sus trabajadores de handling del aeropuerto de Barajas.

Y se carcajea de todas las leyes y regulaciones europeas sabiendo que son lentas, burocráticas e ineficaces. 

Los mismos consumidores que aceptan con indiferencia todas estas anomalías y desafíos serán los primeros que exigirán el máximo de indemnizaciones, aullarán contra las autoridades locales y se rasgarán las vestiduras cuando la aerolínea irlandesa tenga algún percance serio o accidente aéreo.

Y lo harán reclamando más mano dura, dimisiones, endurecimiento de las sanciones y de las leyes, mayores controles, garrote vil y cadena perpetua no revisable para el que levante la voz o no baja la tapa del inodoro dentro de una aeronave de O'Leary.
Hertz rompe con Ryanair

La compañía de coches de alquiler Hertz ha roto el contrato que le unía a la aerolínea low cost alegando incumplimiento del acuerdo. 

Ryanair  clama venganza con una demanda por daños, aunque a continuación su CEO afirma que no le supone  “ninguna pérdida” ni “impacto material en las ganancias actuales a causa de esta interrupción” del servicio.

Sin duda la acción de la arrendataria es un ejemplo a seguir para esos consumidores del siglo XXI, que algunos profetas digitales suponen los mejor formados e informados de nuestra era. Tienen en sus manos la solución: no volar con aerolíneas que se pitorrean de sus clientes.