lunes, 13 de julio de 2015

Pangea, una agencia de cine... palomitero

Entre Ikea, Decathlon y El Pardo

Entre Ikea, Decathlon y El Pardo


La cabeza visible de Pangea, David Hernández, está lanzado. Por los 3,5 millones de euros procedentes de apellidos tan ilustres como Botín o David del Val, de Teléfonica, y por su macro tienda que abrirá en lo que fue el antiguo cine Cid Campeador, que con ese nombre sólo podría estar en pleno barrio de Salamanca de Madrid.

Quizá el subidón le hace decir cosas inconvenientes, como su comparación con otra tienda tan poco glamourosa como Decathlon, o tan de "mónteselo usted mismo" como Ikea. Promete como algo tecnológicamente innovador que tendrán una web para poder reservar desde casa o que se podrá pagar con el móvil. 

Este geek algo apolillado sigue realizando presentaciones en power point para sacar dinero a sus inversores con tamaña tortura. Como dijo Bill Gates, el instrumento de sofware que más millones de ejecutivos ha dormido nunca. Si con eso no funcionaba, les iba a pasar unas miles de diapositivas de sus viajes por el orbe "pangeático".

Y no para en barras, quieren ofrecer también "escapadas completas, por ejemplo, de fin de semana por España. Si alguien quiere visitar Salamanca, le organizaremos todo un plan: hotel, cena y entradas al teatro”. Un planazo de traca, vaya.

También va a copiar los métodos de De Viaje, su competidora en plena calle Serrano que ya hace años contrataba a excelentes y cultísimos viajeros para atender a la clientela, como por ejemplo Augusto López Riaño, que atesoraba las anécdotas más desternillantes de sus tiempos de guía alternativo. 

Deviajes es la tienda de ropa y agencia de viajes ligada a la familia Entrecanales, dueña del enorme local en la mejor zona de la milla de oro madrileña, cuya valor como activo o renta no suele entrar en el balance y mucho menos en la cuenta de resultados de la tienda, abierta hace 25 años por Miguel Briongos, reconocido pionero en guías de viaje con aquellos ingenuos pero dignos libros de Tinta Verde, únicas guías en castellano junto a las miserables chapuzas que la editorial Grech de los hermanos Huertas perpetraba con las Trotamundos francesas. Así lo contábamos hace unas semanas en Dreamberry.

Pero David Hernández remata la faena con una frase para enmarcar, aunque le haya puesto los pelos como escarpias a cualquier madrileño que no sea la ex alcaldesa Ana Botella: “La gente que venga de visita a Madrid va a tener que ver El Pardo, la Puerta del Sol y Pangea". El Pardo por la noche para ver fantasmas y brazos incorruptos, la Puerta del Sol a las cuatro de la tarde en julio y Pangea para poder pagar con el móvil. Otro planazo.