lunes, 8 de junio de 2015

Truco o trato en Barcelona

Truco o trato en Barcelona

Modelo turístico contra mercado

A Ada Colau no se le concederán los 100 días de gracia que se le suelen otorgar a cualquier político recién elegido. Todavía no se ha producido la investidura y la presión ya es máxima sobre la alcaldesa futura con 20 nuevas licencias hoteleras para aprobar encima de la atestada mesa que ocupará a partir del día 13 si algún Tamayazo no lo impide. 

Parece que todo el mundo, incluidos esa especie omnívora e insaciable que son los hoteleros ante los 60 millones de turistas que aparecen por el país, respalda la creación de un Plan Estratégico Turístico aunque sea con la boca pequeña. Aunque hay partes interesadas en medrar que afirman su dependencia del modelo turístico BBC (Barcelona-Benidorm-Camareros), que todo vale para exprimir al turista que se refugia en la ribera más tranquila -y baratísima desde la depreciación del euro- del Mediterráneo. 

Buen ejemplo de ello son las declaraciones a Cinco Días de Albert Grau, de la consultora Magma Hospitality Consulting, especializada en hoteles que afirma hoy sin empacho:  “El mercado es inteligente y sabe reaccionar ante oscilaciones de la demanda”. En efecto, no hay más que observar la reciente crisis financiera mundial inteligente.

El equipo de Colau se ha apresurado a declarar que  también va a repasar con detalle las licencias concedidas en los últimos años, lo que podría levantar algunas ampollas entre los licenciados más recientes. 

Con las nuevas tres mil camas que yacen amortajadas sobre la mesa de Ada Colau, crece la oferta de una ciudad que ha triplicado su número desde los Juegos. También pasarán revisión los apartamentos turísticos, los casi 10.000 detectados y regulados y un número significativo, aún por determinar, que están sumergidos.

Lo que se juega es si las autoridades elegidas democráticamente deben o no supervisar y regular el cuestionadísimo modelo Venecia de turismo insostenible que arrasa una ciudad y expulsa a sus vecinos por el que parece transitar Barcelona, o hacerse los ciegos, sordos y mudos, "porque el mercado es inteligentísimo".