viernes, 5 de junio de 2015

El arte de la prestidigitación numeraria

Amadeus busca nuevos nichos de negocio


Estamos acostumbrados a que las cifras se manejen con una ligereza y una inventiva asombrosa, algo que ha multiplicado por mil Internet. Hasta el más inepto no solo hace relojes, sino que realiza unas encuestas que a los profesionales nos mueven a risa. Por supuesto es habitual no citar la fuente ni señalar detalles técnicos del citado estudio. Y los resultados favorecen siempre, siempre, a los que las esgrimen o estos las convierten en armas arrojadizas.

Amadeus, tocada por el último movimiento de Lufthansa para soslayar los GDS y jibarizar la intermediación, la acción sufrió una fuerte caída en la Bolsa, busca nuevos nichos de negocio y se ampara en los ancillary services, es decir los servicios suplementarios. Hasta ahí bien. Pero acaba de anunciar en el Foro Estratégico realizado en Madrid, que confía en la economía colaborativa, es decir desregulada, para crecer.

Y además quiere convencer a las agencias de viaje de ese movimiento propio, en vísperas de la publicación de la nueva directiva de viajes combinados de la Unión Europea que eleva el listón de exigencias en  la labor de las agencias, mientras relaja el de los servicios sueltos que se puedan vender en Internet.

Luigi Battista, jefe de desarrollo de negocios WEMEA de Amadeus IT Group, se dedicó a este fin durante el Foro, disparando cifras como si fueran caramelos.

Según él, España se encuentra entre los cinco primeros países de la Unión Europea con mayor potencial de crecimiento en iniciativas de "consumo colaborativo". El 55% de los españoles dicen estar interesados en participar en ellas y se espera que esta actividad crezca un 25% en 2015, hasta alcanzar los 3.200 millones de euros. Y olé...

Las agencias asistían atónitas al panegírico que Battista hacía de su principal enemigo. Solo le faltó dar tres hurras a Uber y AirBnb, que pugnan por hacerse con los negocios de transfer y pequeños desplazamientos y morder con fuerza la manzana del alojamiento desregulado. Y a los agentes les dieron ganas de llamar a un exorcista.