lunes, 22 de junio de 2015

Caras, baratas y feas

Las ciudades dependen de su moneda

Las ciudades dependen su moneda

Un estudio de la consultora Mercer sobre las ciudades más caras donde vivir, demuestra que el índice de carestía de las ciudades depende en gran parte de su moneda.

De esta manera, Tokio sale del top ten de las ciudades más caras del mundo en base a la devaluación del yen incluida en el plan de su primer ministro para relanzar su gripada economía desde hace veinte años.

Así le sucede también a las ciudades europeas. Mientras Zurich, Ginebra y Berna escalan puestos en el ranking de ciudades más caras merced a la revaluación del franco suizo, el resto de ciudades en la órbita de la Unión Europea se deslizan por la pendiente de la devaluación del euro, dictaminada por Bruselas para exportar más efectivamente. 

Barcelona y Madrid caen en el abismo de ciudades más baratas pasando al puesto 115 y 124 mundial, lo que explica en parte el "éxito" del turismo masificado de los 65 millones de visitantes.

Moscú se desploma a la par que el rublo y la popularidad exterior de Putin cara de palo.

El efecto contrario pasa en la órbita del dólar. Suben como la espuma Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y Washington, pero los pobres siguen a la cabeza de las ciudades más baratas como Managua. Y más feas también.

Baja el real brasileño y bajan Sao Paulo y Río de la mano de su declive económico y Buenos Aires sigue instalada en su particular burbuja kichnerista en lo más alto del podio de las capitales latinoamericanas.

A Karachi, otra ciudad espantosa, le cabe el honor de ser la más barata de Asia, y del mundo, mientras que Hong Kong es la más cara del continente en la órbita del yuan.

Y la más cara del mundo es, de nuevo una ciudad africana, Luanda, aupada por su  petróleo y su rampante corrupción. Una noche de hotel no baja de los 500 dólares. Y eso que entre sus amenities no figura el palito del selfie como va a hacer Barceló Andalucía este verano.