jueves, 30 de abril de 2015

Debates electorales sobre turismo

Madrid y Barcelona discuten su model

Barcelona cuestiona su modelo, Madrid ni lo conoce

Como ya informamos, se han reunido en Madrid y Barcelona de la mano de la AEPT, Asociación Española de Profesionales del Turismo, representantes de los partidos políticos que se presentan a las elecciones municipales para debatir sobre el modelo que quieren para sus ciudades y rozar la controversia sobre el turismo sostenible, la precarización vecinal y eso que sus epígonos llaman economía colaborativa y la gente informada intrusismo, pirateo y desregulación.

En Madrid ocurrencias, tertulianismo, tópicos, vaguedades... 

Almudena Maíllo, del PP, no considera necesaria la creación de una marca turística porque "la falta de un único símbolo es una riqueza en sí, la hospitalidad del madrileño es la marca más fuerte de Madrid". Más moderna se mostró Loreto Ruiz de Alda, del crepuscular UPyD: "En un mundo sometido a 140 caracteres y en el que la imagen es básica, disponer de una que nos identifique es sumamente importante".

Incide el PP en tópicos de casino provinciano, "Madrid es una ciudad abierta a nuevos proyectos, que no tiene miedo de pensar en grande". A lo que rebate el PSOE, que entiende que la imagen que transmite la ciudad es "de cierta decadencia, sucia y apagada".

Unos están a favor de la tasa turística, -IU y Ahora Madrid-, que siempre es muy socorrida cuando no se tienen ideas, y otros la rechazan por ser neoliberales de hueso colorado, UPyD y PP.

Sobre el alquiler de los denominados pisos turísticos, más vaguedades carentes de contenido: se muestran proclives a conjugar los derechos de los ciudadanos con la legalidad vigente acerca de la competencia desleal y la fiscalidad. Decir eso y no decir nada es lo mismo.

La portavoz de Ciudadanos es un punto cruel. Aboga por atraer "un turista más internacional en verano, ya que el nacional busca el ‘sol y playa’". Y conoce los 40º que hace en Madrid en julio y agosto, añadimos nosotros.

Eso sí, todos los participantes se muestran comprometidos a diseñar un plan estratégico a largo plazo, con acuerdo entre partidos políticos y con la vista puesta más allá de legislaturas de cuatro años. 
Pero hoy no, mañanaaaaaaaa. Puro humo.

Barcelona no quiere ser Venecia

El modelo de turismo insostenible, estilo veneciano, donde ya no quedan prácticamente nativos en una ciudad invadida por el turismo masificado y depredador, flotó ayer sobre el debate organizado en Barcelona por la misma asociación que en Madrid, la AEPT con presencia de CiU, PSC, ERC, PP, Ciutadans y Barcelona en Comú.

Aunque ahí acaban las similitudes, porque en Barcelona sí hay debate, controversia y agitación vecinal, además de la perspectiva de que Barcelona en Comú gane las elecciones.

Primero, hay tasa turística en una de las ciudades más recomendadas para escapadas del mundo y con más cruceros que atracan en la ciudad, valga el juego de palabras.

Y hay dos facciones, los que atacan el modelo creado por la dejadez del Ayuntamiento-Generalitat, en manos de CIU,  neoliberales que defienden que no hacer nada es la mejor política.

AEPT convoca
Los ejes de confrontación son los pisos turísticos, el intrusismo profesional, el transporte pirata... en definitiva eso que se llama eufemísticamente "economía colaborativa", que no es más que los resabios de un capitalismo desregulado de aroma decimonónico.

Como siempre, se propuso realizar un plan estratégico, algo que siempre queda bien decir para nunca hacer. Aunque el sentido común lo puso, como su nombre indica, Barcelona en Comú, afirmando lo que parece obvio, que "el turismo de calidad se debe medir en base a la calidad de vida de los propios ciudadanos. Y por tanto el balance en Barcelona es desastroso. Ahora mismo el modelo turístico de la ciudad está fuera de control porque falta un liderazgo público. Ha faltado diálogo con los vecinos". 

Y acabó abogando por paralizar la concesión  de todas las nuevas licencias de alojamientos y hoteles", para elaborar a continuación "un plan especial urbanístico de turismo pues los planes estratégicos no son vinculantes, sólo son buenas palabras".

En definitiva o hacemos algo y entre todos, o Barcelona se hundirá... como Venecia.