lunes, 30 de marzo de 2015

El inevitable factor humano

Un piloto paranoico y deprimido

Al final resultó que el piloto estaba algo más que deprimido y desde luego no estaba al cien por cien para volar, sino para seguir tratamiento psiquiátrico. Tendrán que cambiar mucho las normas, pero poco se puede hacer contra un suicida que quiera llevarse otros consigo.

La eficacia de la arrogante Alemania baja muchos enteros por el descuido sobre la salud de sus pilotos que ha supuesto 150 muertos, mientras Francia ha mostrado una eficacia y una sensibilidad con las familias de las víctimas realmente irreprochable.

La magnitud de la tragedia es enorme, pero los seres humanos somos lamentables, como algunos conductores de autobús que mandan whatsapp mientras conducen, los que llevan a sus hijos pequeños sueltos en el coche o no se ponen el cinturón de seguridad para viajar. 

Y ahora se critica duramente los fallos en la detección de problemas médicos de los pilotos, pero todos sabemos que en España al menos, los controles médicos para renovar el carné de conducir no sirven más que para sacarnos el dinero.

Pequeñas tragedias del ser humano, parcialmente racional, como demuestra el SEPLA siempre que tiene ocasión realizando declaraciones corporativistas y decididamente estúpidas.