jueves, 12 de febrero de 2015

Schettino y los Benidorm flotantes

Cárcel para Schettino

Cárcel para el capitán de la Italia estilo Berlusconi

Francesco Schettino ha sido condenado a 16 años de cárcel tras el ridículo naufragio del Costa Concordia frente a la isla mediterránea de Giglio y abandonar ignominiosamente a pasaje y tripulación para correr a ver a su mamá.

Los jueces consideraron a Schettino culpable de los delitos de homicidio culposo múltiple, abandono de la nave, naufragio y de no haber informado inmediatamente a las autoridades portuarias de la colisión contra el escollo que provocó el desastre. Quería saludar a un amiguete que estaba en la costa e impresionar a una bella señorita moldava con la que había cenado. En el naufragio murieron 32 personas.

Costa Cruceros aceptó un millón de euros de multa para salirse del proceso y el capitano ha recurrido la sentencia mientras espera en libertad a que se acalle el ruido mediático para hacer mutis como Il Cavaliere.

Pero esos Benidorm flotantes, mitad bloque de apartamentos, mitad casino hortera de todo a cien, seguirán mal flotando en el Mediterráneo a la espera de una tragedia de envergadura, mientras el modelo crucerista triunfe entre adictos a Tele5jubilados retozones, bulímicos y glotones de comida basura, niños hiperactivos, señoras enganchadas a la laca y ligones terminales y deshauciados.

Es mascarón de proa del turismo insostenible en la mar.