martes, 17 de febrero de 2015

Nautalia no wa bien

Cese fulminante del director

Cese fulminante de su director general

Nautalia arrastra desde su fundación una mala singladura. Primero fue su fundador y director general, José María Lucas, el rey del dumping como se le conocía en el sector, por su costumbre de tirar los precios -y acabar con la propia compañía-, y sus inveteradas prácticas de intentar hundir a la competencia abriendo una vía de agua en su propia nave.

Y ahora, en vísperas de la anunciada operación de crecimiento de Nautalia vía franquicias, es el flamante consejero delegado, José Manuel Muriel, sin la más mínima experiencia en el sector turístico, el que se cepilla a Rafael Montoro, actual director general, aduciendo problemas de tesorería de Nautalia.

Wamos es un grupo turístico integrado por dos turoperadores,  una línea aérea y la red de agencias de Nautalia Viajes. En 2014, Gowaii y Springwater cerraron la compra del negocio turístico no relacionado con cruceros a Pullmantur. Por su parte, Springwater Capital es un fondo suizo de inversión que tiene un 61% del grupo. Hace unos meses entró con una participación minoritaria y como socio financiero en el capital de Nuba, una franquicia especializada en viajes de lujo. Ya había pescado con anterioridad en los pecios portugueses del Banco Espíritu Santo.

El sector contempla con preocupación la actuación de Springwater, después de comprobar como el juez del caso Orizonia arrastra por el suelo a Carlyle y Vista Capital, por su actuación culpable en el ERE que acabó con el conglomerado de viajes, mediante una maniobra de puro apalancamiento financiero. Es decir, "toma el dinero y corre". 

Algo que se ha apresurado a desmentir, sin que nadie le pregunte el nuevo Consejero Delegado de Wamos, que vaya a suceder en su compañía. Que cruce los dedos.