jueves, 5 de febrero de 2015

Las marcas, del mercadillo al outlet

Iberostar compra Viajes Iberia

A falta de nuevos proyectos, se recuperan nombres marchitados por el tiempo como en el caso de El Corte Inglés con Club de Vacaciones o se recuperan las antiguas joyas de la familia, aunque el terciopelo del estuche huela un poco a naftalina. En el mundo del turismo, tundido a golpes por la crisis, muerto de un éxito relativo con los 65 millones de turistas low cost, con un sector descapitalizado, destecnologizado, y con un auténtico batallón de camareros foráneos dispuestos a trabajar 12 horas por unos cuantos cientos de euros, se vuelve a mirar a las marcas.

La última ha sido la subasta de nombres del desastre Orizonia, con la incomprensible operación de Vibo. En ella ha habido de todo y poco bueno. Los 540.000 euros que ha pagado Iberostar por recuperar Viajes Iberia y de paso quitárselo a la aerolínea del mismo nombre. O Barceló, vuelto a la cordura tras inventarse nombres tan jocosos como Quelónea o Jolidey, que se ha hecho con Iberojet, Viva Tours, Turavia, Orbest y City Break.

Hidalgo ha comprado el nombre de su otrora archienemigo Solplan para calentar Travelplan y un empresario de sector, Eduardo Millán,  se quedó con Cóndor Vacaciones por 1500 euros.

Y muchos saldos a precio de Outlet o de mercadillo gitano: Travelcar (450 euros); Iberski (330 euros); Tierras Lejanas (200 euros); Cicerone (150 euros), Informallorca (150 euros); Mundo  (100 euros); Emotion Travel (100), Kirunna (100), Kaleidoscopio (100), Realspaintravel (50 euros) y Tierradorada (100)...

Vibo, aquel fogonazo de algún genio del marketing, se la han quedado por 100 euros una vez muerta. Claro que el cambio de nombre realizado por José Duato y sus muchachos llegó a costar alrededor de ocho millones de euros. 

Finalmente hubo algo de sentido común: la marca Semana Superloca quedó sin adjudicar, sola, fané y descangallada. Menos mal.