lunes, 18 de noviembre de 2013

El agente francotirador

Agente como francotirador
El sector aún más atomizado

Hace bien poco un alto directivo de Viajes El Corte Inglés en el último congreso de UNAV comparaba a las pequeñas agencias de viajes con las peluquerías. No necesitan prácticamente infraestructura ni grandes desembolsos, proliferan como setas, y se multiplican por esporas: de donde había un centro con tres trabajadores, habrá más tarde tres centros con un autónomo.

Pues bien, el mismo fenómeno está sucediendo en el gremio. Dados los ERES, cierres de grandes cadenas y desaparición de casi 6000 agencias desde el tope de  la burbuja, y dado que también crece el número de despidos, -un 4,4% más de despidos desde enero de este año, el 2,8% más de parados en el mes de septiembre-, está naciendo el francotirador, el agente por libre. Un antiguo y veterano agente, o más frecuente una agente de viajes, que vende al calor de sus relaciones de amigos como clientes, y para ello tira de su larga relación con el proveedor, que le vende bajo cuerda o bajo el paraguas de Bolkestein. Véase la referencia en Nexotour.

Y vuelve la analogía. Hay micro agencias y micro peluquerías de dos o tres autónomos y hay autónomos que no tienen ni oficina y trabajan por teléfono o email, visitando al cliente en sus propios domicilios o recibiendo en el propio. Igual que muchas peluqueras.

La crisis aprieta y un sector tan atomizado y desestructurado da sus últimos coletazos analógicos antes de rendirse completamente a Internet, sus pompas y sus obras.