martes, 24 de septiembre de 2013

Madrid, turismo de Botellón

La culpa siempre es del otro

Este podría ser el lema que presida, escrito en doradas y cutres letras, cualquier paso de frontera en los Pirineos. 

A pesar del récord de visitantes extranjeros en España que se ha producido este año a costa de los conflictos en el arco mediterráneo, el turismo en Madrid se ha desplomado para desesperación de hoteleros y comerciantes, ya algo mosqueados tras el descacharrante espectáculo olímpico madrileño. Concretamente la cifra de visitantes ha caído un 22% en agosto y un 7,7% en lo que va de año.

Las autoridades madrileñas, Ayuntamiento con nuestra políglota alcaldesa al frente y Comunidad, con el inodoro, incoloro e insípido González, ambos dos cargos no electos por cierto, lo achacan a que ya no se pagan subvenciones a las aerolíneas basura para traer turismo gorilero. O a la subida de tasas del aeropuerto de Barajas y a la competencia -desleal por supuesto- de la pérfida Cataluña, en El Prat. O que hay muchas "algaradas" callejeras. Por lo menos hay que agradecerles que no hayan nombrado Gibraltar...

Ni una palabra sobre la rampante inseguridad ciudadana, los índices de contaminación, los robos callejeros en alrededores de los museos, el ruido y el botellón nocturno, la ubicua mendicidad y la falta de limpieza en casi toda la capital -convertida en gigantesco urinario antes incluso de su privatización a manos de tamaños próceres-, excepto Madrid Rio y... el barrio de Salamanca.

Y ahora, la inoperante Consejera de Turismo de la Comunidad, Ana Isabel Mariño, se acuerda del turismo emisor, que, dice, está muy deprimido debido a la debilidad del consumo interno. 

Todos coinciden, gobierno y oposición, en redactar un plan estratégico. Tras el fiasco olímpico y el ridículo de Madrid is fun y la relaxing etc, etc.. esperemos que sea algo mejor y más productivo que los que han hecho que Madrid pierda tres veces las Olimpiadas y cientos de millones de euros que han cambiado prestamente de manos y dueños.