lunes, 27 de mayo de 2013

Los pelotillas quieren su Fortuna

Lo que se da no se quita...

Los próceres pelotilleros que regalaron al Rey el yate Fortuna valorado en 21 millones de euros, de 41,5 metros de eslora, lo quieren de vuelta, no que ahora que la monarquía pasa por horas bajas renuncie a él y pase a Patrimonio para que lo utilice algún advenedizo, por ejemplo, Soraya Saenz de Santamaría para posar para El Mundo.

La tropa de dadivosos aduladores la componen entre otros Gabriel Escarrer, de Melià Hotels; Gabriel Barceló, de Barceló Hoteles; el editor Pedro Serra de Última Hora y José Francisco de Conrado, un hombre de La Caixa y MicroBank antes ligado a Patrimonio Nacional, los hermanos March, de Banca March; Miguel Fluxá, del grupo Iberostar; la caja Sa Nostra; el Crédito Balear; La Caixa; Soltour; Air Europa, de Juan José Hidalgo; Gesa; los hermanos Riu de Riu Hotels, Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferran de Spanair-Marsans; Miquel Ramis, de Grupotel; Rosselló-Roxa, de Blau Hotels; Matutes, de Fiesta-Palladium Hoteles; Piñero, de Soltur; Carrillo, de hoteles Globales; el impresor Pep García, el comerciante Antonio Fontanet y el industrial alemán Klaus Graff de Teka y Portals o el hotelero Miquel Vicens.

Algunos de los rumbosos donantes como Diaz Ferrán soñarán con el barco en la cárcel. "Copas de yate", como decían en la película Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto.