viernes, 15 de febrero de 2013

El modelo crucerista hace aguas

Los mega barcos dinosaurios condenados a desaparecer

Primero fue la descacharrante (excepto para los muertos y heridos) historia del Costa Concordia que puso de manifiesto que esos gigantescas moles de varios pisos de altitud eran un peligro ambulante condenado por la estrategia carnavalera de acercarse a la costa con sus inestables superestructuras, comandadas por personajes más propios de una película de Vittorio De Sica.

Hace apenas unos días, y a raíz de las nuevas obligaciones de realizar simulacros a bordo, nacidas precisamente del naufragio de Costa Concordia, morían cinco tripulantes de otro mega barco, el Thomson Majesty , al intentar descolgar un bote salvavidas en puerto en Las Palmas.

Y ahora uno de esos barcos geriátricos que surcan el Golfo de México, el Triumph, ha sufrido una avería en las máquinas que ha dejado a sus 4000 pasajeros sin motores, aire acondicionado, comida caliente, sanitarios, y estabilizadores, a remolque cuatro días, hasta llegar a Mobile, Alabama, Sweet Home Alabama. Allí han desembarcado tripulación y pasaje, hambrientos y apestados, moviéndose entre torrentes de vómitos, aguas fecales y Coca Colas calientes. Ver las fotos.

¿Qué hará falta para que los grandes operadores turísticos cruceristas rectifiquen sus políticas y cambien el modelo?