miércoles, 11 de abril de 2012

Las barbas de tu patrón

Carlyle, dueño de Orizonia, purga sus errores inmobiliarios

La sociedad de capital riesgo Carlyle, de la que nos hacíamos eco recientemente por la glamurosa contratación del ex dueño de Nobel hoy en la quiebra, Antonio Peregrin, también conocido como Peligrón, ha anunciado la quiebra de su sociedad Cerep Gran Vía.

Se trata de la sociedad con la que realizó su primera operación inmobiliaria en España, comprando el emblemático edificio de la antigua Unión y el Fénix de Gran Vía 68, en pleno corazón de la capital.

La firma adquirió el edificio en el año 2005 justo antes de la explosión de la burbuja inmobiliaria. La sociedad empleó en la compra recursos del fondo Carlyle Europe Real Estate Partners II, que contaba con 760 millones de euros; el vendedor fue Grupo Urconsa. Hoy en día su deuda asciende a 62 millones de euros y la compañía admite estar en causa de disolución.

Carlyle, segundo grupo de capital riesgo mundial tras la también gringa Blackstone, -no confundir con Blackwater de triste recuerdo en la guerra de Irak-, compró en 2005 el edificio a la vez que afirmaba: "Observamos un gran potencial en el mercado inmobiliario europeo y después de haber invertido ampliamente en Francia, Alemania, Italia y Reino Unido estamos muy contentos de entrar ahora en el mercado español". Y también "El mercado residencial en Madrid es boyante". Y justo después estalló la burbuja.

La sociedad controla el capital de Applus+, Telecable, Arsys y el grupo de viajes Orizonia.
Eso se llama visión estratégica.