martes, 17 de enero de 2012

Berlusconada en el Mediterráneo

Ópera bufa con muertos

Once cadáveres y un número indeterminado de desaparecidos son el siniestro resultado de una ópera bufa que comienza con un Mediterráneo infestado de rascacielos flotantes con un turismo contaminante desde un punto de vista ambiental y también cultural, que invade las ciudades durante horas, dejando poco dinero y muchas molestias, lo que empieza a levantar las protestas de muchos ciudadanos, por ejemplo en Barcelona.

En la berlusconada se mezclan de la manera más zafia, chusca y patética, comentarios en Facebook, saludos a la familia del maitre desde el puente de mando, abandono de la nave y los pasajeros a sus suerte por parte del capitán, mentiras del mismo ya felizmente en tierra, llamadas a su mama (sic) asegurando que él está bien, nulas medidas de seguridad preventiva, mala ejecución de la maniobra de abandono del barco por parte de una tripulación más dotada para entretener que para cumplir con su labor profesional, y varios cúmulos de disparates más. Afortunadamente los habitantes de la isla de Giglio demostraron que en Italia la gran mayoría no tiene la talla moral e intelectual de Benito Berlusconi.

¿Hasta cuándo van a seguir navegando estas moles flotantes -el Concordia tiene 17 pisos de altura-, por unos mares que parecen inofensivos sin que ninguno lo sea, con insuficientes medidas de seguridad, para solaz de un turismo más preocupado con la calidad y abundancia de los bufets que con las medidas de seguridad?

Por mucho que se vendan, por mucho que aporten a los bolsillos de los directivos que contribuyeron a hundir Marsans, no estaría de más replantearse todo el modelo de crucerismo masivo antes de que suceda una catástrofe mayor.